La última generación de portátiles es de alta eficiencia energética, por lo que al inicio de operación el sistema sólo utiliza la velocidad necesaria para activar el sistema operativo. Esta es la velocidad que reconoce Windows XP al inicio de operación. Posteriormente, durante el uso continuo de aplicaciones, el uso del procesador se irá incrementando y por consecuencia su velocidad. Esto es con la intención de desperdiciar lo menos posible del tiempo en batería mientras el sistema funciona con la máxima capacidad requerida.
Cuando está conectado a la toma eléctrica, el sistema funcionará a toda capacidad mientras la batería es recargada.
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